Lo que exige la ley
Alérgenos en la carta
La información sobre alérgenos no es una función más de la carta: es información obligatoria, y quien responde de ella es el local. Esta guía explica cómo se declara en Brío y qué decisiones siguen siendo tuyas.
Los catorce del Anexo II
Brío usa los catorce alérgenos de declaración obligatoria, en su orden oficial, con un pictograma cada uno. En la tarjeta de cada plato aparecen sólo los que ese plato lleva: pintar los catorce con doce apagados llena la carta de gris y hace que no se lea ninguno.
Contiene y puede contener no son lo mismo
La ley distingue el ingrediente de la traza, y la carta también: lo que contiene va en tinta plena y las trazas a media tinta con un anillo de puntos. Declara las trazas cuando el riesgo de contacto sea real en tu cocina; declararlas en todo «por si acaso» deja al comensal alérgico sin poder elegir nada.
La leyenda no es opcional
Al pie de la carta van los catorce con su nombre completo, junto al aviso de que la información está a disposición del cliente. Un pictograma sin su leyenda no informa de nada, y así lo entiende también quien venga a inspeccionar.
Quien lo consulta de verdad, lo consulta en el detalle
Tocando la fila de iconos de un plato se abre el detalle con los catorce, lo que lleva y lo que no, y el resumen escrito en palabras. Ese resumen es además lo que se anuncia con un lector de pantalla: catorce iconos leídos uno a uno harían la carta inservible para quien la escucha.
La responsabilidad es del local
Brío muestra lo que tú declaras. Mantenlo al día cuando cambie una receta, un proveedor o un modo de elaborar, y asegúrate de que el equipo sabe responder en sala. Ningún sistema puede saber que hoy has cambiado el aceite de la freidora.
Antes de darlo por hecho
- Todos los platos tienen sus alérgenos revisados por alguien de cocina.
- Las trazas declaradas responden a un riesgo real.
- La leyenda y el aviso salen al pie de la carta.