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Puesta en marcha

Dar de alta la carta

La carta es lo único que el comensal ve, así que se prepara entera antes de poner un QR en una mesa. Se hace desde el panel, en la ficha del local, y se revisa desde un móvil como lo haría un cliente.

Primero las categorías, después los productos

Una categoría es cada bloque que el cliente ve en la carta: «Para compartir», «Del mar», «Postres». Créalas en el orden en que quieres que aparezcan, porque ese orden es el que se pinta. Un producto siempre cuelga de una categoría, así que no hay forma de crear uno suelto.

Los precios van en céntimos y los pone tu servidor

Escribe el precio final que paga el cliente, impuestos incluidos. Brío guarda los importes en céntimos para no arrastrar errores de redondeo, y vuelve a calcular el total contra tu catálogo cada vez que alguien va a pagar. Del móvil sólo llegan referencias y cantidades: un cliente no puede alterar lo que paga tocando su pantalla.

Opciones: lo que el cliente elige

Los grupos de opciones sirven para el punto de la carne, el tipo de leche, la guarnición o los extras. Cada grupo decide si elegir es obligatorio y cuántas opciones caben, y cada opción puede sumar al precio. Después se asignan a los productos que las usan, así que un mismo grupo vale para toda la carta sin repetirlo.

Publicado y disponible no son lo mismo

«Publicado» decide si el producto forma parte de la carta. «Disponible» decide si se puede pedir ahora mismo. Deja sin publicar lo que todavía estás preparando; para un plato que se ha agotado en mitad del servicio, mantén la publicación y quita sólo la disponibilidad, así vuelve sin crearlo de nuevo.

Revísala desde un móvil, no desde el ordenador

La carta se lee de pie, con una mano y con mala cobertura. Ábrela en un móvil pequeño y comprueba el orden, los precios, las fotos, los alérgenos y el total de la cesta. Lo que en una pantalla grande parece holgado, en uno de cinco pulgadas puede necesitar tres barridos.

Antes de darlo por hecho

  • Las categorías salen en el orden que quieres.
  • Cada precio es el final, con impuestos.
  • Las opciones obligatorias no dejan seguir sin elegir.
  • La carta se lee bien en un móvil pequeño.