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Puesta en marcha

La marca de tu local

Lo que ve tu cliente lleva tu marca, no la nuestra. Se configura una vez en la ficha del local y se aplica a la carta, a la pantalla del pedido, al icono de la pestaña y a lo que se comparte por WhatsApp.

Dónde manda tu marca y dónde no

Tu identidad viste todo lo que toca el comensal. Las pantallas de trabajo —la cocina, el TPV y el panel— siguen siendo de Brío: son herramientas de tu equipo, no escaparate, y cambiarles el color sólo dificultaría reconocerlas en un turno cargado.

Colores

Se definen cinco: el papel (el fondo), la tinta (el texto), el acento (precios, botones y títulos de sección), el de apoyo para el texto secundario y uno suave para filetes y separadores. Con esos cinco se recolorea la carta entera. Elige el acento pensando en que tiene que leerse sobre el papel, no sólo en que combine.

Tipografías

Se eligen de una lista cerrada. No es una limitación caprichosa: las fuentes se descargan al construir la aplicación, y eso es lo que evita que la carta tenga que ir a buscarlas a otro servidor mientras tu cliente espera con mala cobertura.

Logotipo e isotipo

El logotipo completo firma la carta. El isotipo suelto —el símbolo, sin el nombre— se usa donde no cabe el lockup: el icono de la pestaña del navegador y el centro del QR. Si no cargas isotipo, esos sitios se quedan con el de Brío, que funciona pero no es tuyo.

Lo que se comparte por WhatsApp

Al enviar el enlace de la carta, la vista previa se compone al vuelo con tu logotipo sobre tu papel. Si no hay logotipo cargado no se anuncia imagen, que es preferible a mandar la de Brío: el enlace es tuyo y así llega.