Puesta en marcha
Mesas y códigos QR
Cada mesa lleva su propio código. Cuando el cliente lo escanea, el pedido ya sabe en qué mesa está, así que nadie tiene que preguntarlo ni apuntarlo. Las mesas se crean por salas, que es como está organizado el local de verdad.
Salas primero
Crea las salas tal como las nombra tu equipo: comedor, terraza, barra. Importa porque los números de mesa se repiten entre salas, y sin la sala delante «la 2» es ambigua justo cuando hay prisa. En las pantallas de trabajo la mesa se lee siempre con su sala: «Terraza · 2».
Generar e imprimir los códigos
Desde la ficha del local puedes generar los QR de todas las mesas de una vez y llevarlos a imprimir. Cada código apunta a su mesa concreta, así que no son intercambiables: si pegas el de la 4 en la 7, los pedidos de la 7 saldrán como de la 4.
Dónde se pega
En un sitio visible y alcanzable con el móvil en la mano, plano y lejos de los bordes curvos. Evita los puntos que acaban tapados por un plato, una servilleta o el cubertero. Después recorre el local escaneando uno por uno con un móvil cualquiera y comprueba que cada uno abre su mesa.
La mesa viaja firmada, no escrita
Al escanear, Brío firma la identidad de la mesa y la guarda en el navegador del cliente. El número de mesa nunca viaja dentro del pedido, así que nadie puede cambiarlo desde su móvil para que la ronda se la apunten a otra.
Quien llega sin escanear
El enlace de la carta que pones en tus redes no viene de ninguna mesa. Ahí el cliente elige si recoge en barra o quiere que se lo lleven, y en ese caso escoge su mesa de una lista con las mesas reales del local. Sin mesa elegida no se puede pagar: un pedido para servir sin número deja al camarero con el plato en la mano.
Antes de darlo por hecho
- Cada QR abre la mesa que le corresponde.
- Las salas se llaman como las llama tu equipo.
- Ningún código queda tapado por la vajilla.